Al llegar la fotografía a México, pasando
por los filtros principales (Europa y Estados Unidos) me llama la atención la
recurrencia del origen de la fotografía, la cual busca la exactitud de la
reproducción de la naturaleza-realidad. A pesar de la que la primera fotografía
perdurable sea un paisaje, las imágenes que obtuvieron mayor popularidad en un
inicio y que incluso sigue perdurando en la actualidad es el retrato, como lo
explica el texto en los primeros párrafos, habla de un cambio en la memoria
pues esta se transforma al ser intervenida por imágenes duraderas que
establecen un recuerdo tangible y que no cambia, así como la reconstrucción del
individuo y su identidad generada por una forma de impregnar su imagen “real”
que puede ser observada por el y por los demás por tiempo ilimitado. Me llama
la atención también que al principio no se buscara una visión autoral de las
imágenes, provocando una sensación de caos y crecimiento desmesurado en la
forma en la que se investigaba y se actualizaba mediante nuevas técnicas la
imagen fotográfica.
El retrato se colocaba en estuches
adornados, dándole a la imagen un valor que la contenía.
La fotografía después sirve también como
registro de un evento, sentando la basas para un futuro de la fotografía
documental y periodística como lo son las primeras fotografías de guerra en la
invasión de México por Estados Unidos, rescatando la línea de las pinturas que
representaban una batalla, las cuales debían ser heroicas y mostrar un grado de
grandeza, la fotografía de un soldado siendo amputado tras una batalla contiene
estos detalles y da esa impresión de sacrificio nacional, más allá de
representar una tragedia.
El oficio de la fotografía no podía ser
efectuado por cualquiera, la necesidad de saber leer los manuales y tener recursos
para adquirir el material necesario para una toma provocaban una división de
quienes eran los que fotografiaban y quienes eran los fotografiados y más aún
en el caso del retrato quienes podían costear obtener uno.
Algunos fotógrafos tomaban clases de pintura
o dibujo, era necesario tener estos conocimientos para poder darle color a las
imágenes que eran una exigencia cada vez mayor del publico para lograr una
imagen más cercana a la realidad.
Con el avance de la fotografía se
comienza a comercializar las cámaras, los materiales, las diferentes formas de
fotografía, así como los adornos y los estuches para resguardar la imagen
provocando un gran comercio de la imagen, llevando a la fotografía a un límite
entre el arte y el comercio.
También comienza a usarse la fotografía
como identificación para evitar delincuencia y fichar a ciertos sujetos con
comportamientos delictivos, se fotografiaba a los reos con la descripción
detallada de sus delitos, sin embargo se cuestionaba desde ese entonces la
fiabilidad de la imagen pues la forma en la que posaban los reos y la calidad
de la imagen distorsionaban la identificación real del sujeto.
Al mismo tiempo, comienza la búsqueda de
la identidad nacional a través de las
imágenes fotográficas, retratando la vida cotidiana y la vestimenta del país
por medio de la publicación “Los mexicanos pintados por si mismos”, a
diferencia de la pintura en donde se podían seleccionar los elementos que
podían representar o no una composición, las fotografías en esta publicación
dejaban al descubierto la marginación de los indígenas que vendían en la calle,
lo que provoco que no fueran imágenes populares para su venta. También mediante
el paisaje urbano se empleo la fotografía como medio para constatar el
crecimiento económico (la construcción del ferrocarril). Así como fotografiar
construcciones representativas de México.
Es curioso ver que las mejores
publicaciones de fotografías sobre el entorno y paisaje mexicano sean de
extranjeros principalmente franceses. Se fotografiaban sobre todo las ruinas que
rodeaban la ciudad, lo que hace me hace intuir la necesidad del extranjero de
constatar lo que desapareció, lo que queda de las culturas antiguas y el
contraste que provocan las construcciones antiguas con la modernización de la
ciudad que puede decirse, comenzó desde la invasión Europea, una vez más la
fotografía sirve como un elemento de prueba de algo que ha sido y ya no es.
Cuando comienza a fotografiarse el
entorno cotidiano de las costumbres y vida de los habitantes, la fotografía cambia
radicalmente de ser un producto para un cliente específico como lo eran los
retratos, a fotografiar eventos más amplios, lo que proponía una apertura de
quién sería el comprador y el espectador de ciertas imágenes.
Ante la llegada de Maximiliano y lo que
implicaba el regreso de una monarquía extranjera a México, la fotografía sirvió
en este caso como acercamiento a las masas de lo que era dicha oligarquía a
través de retratos que eran colocados en lugares accesibles al pueblo. Podemos
hablar del inicio de las imágenes políticas que se creaban a partir de darle
rostros a los futuros gobernantes muy alejadas ya del típico retrato que se
podía solicitar a un admirable pintor. Estos retratos además de ser
reproducibles eran hasta cierto punto “reales” y mostraban tal y como eran las
personas que suponían dirigir el futuro de la nación. Es también la fotografía
la que es testigo del desmoronamiento del maximato, existen fotografías de la
ropa y del cadáver de Maximiliano, parece ser una necesidad de la fotografía
comportase como prueba verídica que da autenticidad a un hecho tan relevante
como la muerte de un personaje político.
La fotografía desde sus inicios y en la
actualidad aún sirve para constatar hechos y acontecimientos pero sobre todo es
memoria visual, y al igual que la memoria intangible es modificable y alterable
lo que la convierte también en un medio para expresar, controlar y convencer a
quienes la observan que una representación visual llega a convertirse en
realidad.